La Iglesia de los Jerónimos, una de las más atractivas de Madrid tanto por su aspecto exterior como por su rica historia, se sitúa junto al Museo del Prado, por lo que se encuentra en parte eclipsada por semejante mastodonte cultural y turístico. Su nombre oficial es Iglesia Parroquial de San Jerónimo el Real y, sin duda, su vista más espectacular y fotografiada es la que se obtiene desde la entrada norte del museo.

El edificio cuenta con una larga historia y en ella se han producido algunos importantes acontecimientos históricos como la jura de Felipe II como Príncipe de Asturias en 1528, la boda de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg en 1906 o la proclamación de Juan Carlos I como rey de España en 1975.

Historia de la Iglesia de los Jerónimos

La historia de la Iglesia de los Jerónimos va íntimamente ligada a la historia de Madrid y su familia real. No en vano fue debido a las estancias de ésta en el monasterio cuando Madrid todavía no era capital del reino, lo que provocó que se ampliará la ciudad hacia esta zona, popularizando el conocido como Prado de los Jerónimos, que finalmente terminó convirtiéndose en el Paseo del Prado.

Iglesia de los Jerónimos en 1929, con los restos del claustro del antiguo monasterio.
Iglesia de los Jerónimos en 1929, con los restos del claustro del antiguo monasterio.

El edificio tiene su origen en el antiguo monasterio de San Jerónimo el Real, fundado en 1464 en el camino a El Pardo, pero que en 1503 cambió de ubicación para establecerse en esta zona al este de la villa de Madrid. La ciudad por entonces no era todavía capital del reino, pero la familia real pasaba largas temporadas aquí, y ante la falta de un palacio o edificio adecuado para acogerlos, solían hospedarse durante sus estancias en las instalaciones del monasterio, pese a que quedaban fuera de los muros de la ciudad.

Ya con Felipe II como monarca y una vez establecida la capitalidad en Madrid, se ampliaron sus instalaciones para facilitar las estancias reales, además de construir a su alrededor el Palacio del Buen Retiro (hoy desaparecido casi en su totalidad) y, más tarde, el Parque del Retiro, de uso exclusivo de la familia real. Debido a este uso intensivo, la zona del Prado de los Jerónimos ganó popularidad entre la nobleza y las clases altas, por lo que finalmente cuando Carlos III llegó al poder se decidió a urbanizar la zona con la creación del Paseo del Prado, tal y como lo conocemos hoy en día.

A lo largo de su historia el Monasterio ha sufrido diferentes usos acaecidos por los acontecimientos. Por ejemplo, durante la guerra de la independencia el ejército francés lo usó como cuartel de artillería, con el consecuente deterioro de las instalaciones. Tras esto, la iglesia fue restaurada, eliminando las dependencias conventuales y creando una nueva fachada de estilo neogótico obra del escultor Ponzano, creador también de los leones del Congreso de los Diputados. El claustro también se salvó, aunque durante el siglo XX terminó abandonado y terriblemente deteriorado. Tras las obras de ampliación del Museo del Prado, se decidió acometer una reforma incluyendo este claustro dentro de sus instalaciones.

La Iglesia de los Jerónimos se declaró Monumento Nacional en 1925 y es, desde 1995, Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento. En su interior puedes encontrar valiosas obras de arte, como La Adoración de los pastores, obra de Francisco Rizi en el siglo XVII.

¿Cómo es la Iglesia de los Jerónimos?

Interior de la Iglesia de los Jerónimos, junto al Museo del Prado.
Interior de la Iglesia de los Jerónimos, junto al Museo del Prado.

Lo primero que destaca de la Iglesia de los Jerónimos, especialmente si llegas a ella desde la entrada norte del Museo del Prado, es su fachada neogótica digna de ver, situada en un relieve que la eleva y aumenta su majestuosidad. Actualmente es el único edificio de este estilo arquitectónico en Madrid, por lo que llama todavía más la atención. Se trata de un gótico tardío con influencias renacentistas y reminiscencias de la arquitectura madrileña, que se aprecian en su fachada en la que se mezclan piedra y ladrillo.

En su interior, con una iluminación no especialmente cuidada, encontramos una estructura típica de cruz latina cuyo máximo esplendor decorativo lo encontramos en su nave central. Destaca especialmente su coro de estilo gótico isabelino.

Sin embargo, lo que más se disfruta de la Iglesia de los Jerónimos es sin duda su exterior, único en Madrid, que pese a sufrir diversas restauraciones y modificaciones, ha sabido mantener su estilo a lo largo de los siglos.

Información Práctica

  • Precio: Acceso gratuito.
  • Zona Turística: Paseo del Prado
  • Metro: Atocha Renfe (L1)
  • Cercanías: Madrid-Atocha
  • Autobús: 10, 14, 19, 27, 34, 37, 45

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