Cuando se va paseando por el tramo de la Gran Vía que comunica la calle Montera, el Edificio Telefónica y la calle Fuencarral con la Calle de Alcalá, llama poderosamente la atención un curioso edificio, mitad templo religioso y mitad viviendas, cuya estética rompe completamente con todas sus fachadas vecinas. Frente a los grandes edificios que lo rodean, la fachada que muestra a la Gran Vía muestra una estructura circular con una cruz en el centro, rodeada en sus laterales y parte superior de ventanas de viviendas y oficinas.

Entrada al Oratorio del Caballero de Gracia.
Entrada al Oratorio del Caballero de Gracia.

El motivo por le que todavía hoy en día se mantiene este curioso edificio en una zona donde el precio del metro cuadrado de suelo bien podría haber motivado su desaparición, es que escondida y encajonada en un recoveco de la calle se encuentra la discreta entrada a un templo neoclásico de estilo similar a una basílica romanas de gran valor artístico e histórico.

Este edificio destinado a la oración se levanta en el solar donde a finales del siglo XVI Jacobo Grattis fundó la Congregación de Indignos Esclavos del Santísimo Sacramento del Caballero de Gracia, que todavía sigue existiendo con el nombre Asociación Eucarística del Caballero de Gracia.

¿Quién era el Caballero de Gracia?

Jacobo Grattis, más conocido como el Caballero de Gracia, era un rico e influyente hombre que nació en Módena en 1517 y que llegó a Madrid como representante del papa Gregorio XIII en tiempos de Felipe II.

Azulejo que da nombre a la calle del Caballero de Gracia.
Azulejo que da nombre a la calle del Caballero de Gracia.

La leyenda popular lo pinta como un personaje extrovertido, derrochador y enamoradizo, que organizaba grandes fiestas en las que se codeaba con la aristocracia. Se lo consideraba un seductor constante que gracias a su riqueza, su personalidad y su influencia en la corte lograba llevar a buen término la mayoría de sus conquistas. Sin embargo, precisamente una de estas aventuras, se dice que terminó de tal manera que le hicieron replantearse su actitud, dedicándose finalmente al sacerdocio

Ocurrió que justo en la calle donde ahora se encuentra el Oratorio del Caballero de Gracia, a la espalda de la Gran Vía, vivía por aquel entonces Leonor Gracés, bella esposa de un noble aragonés dedicado a asuntos diplomáticos. Jacobo Grattis, enamoradizo sin remedio, se encandiló profundamente de la joven que, sin embargo, le dió calabazas, rechazándolo constantemente. Encaprichado de ella y sin manera posible de remediarlo, la leyenda dice que el Caballero de Gracia tramó un plan vergonzoso: pagó a una criada de Leonor para que pusiera un narcótico en la bebida de su señora, y así poder entrar hasta la alcoba de Leonor. Sin embargo, cuando su plan se iba cumpliendo a la perfección y Jacobo apunto estaba de entrar en la habitación de Leonor, el Caballero de Gracia escuchó una voz sobrenatural que le reprendió y cayó al suelo asustado, corriendo a confesarse y cambiando por completo su festivo modo de vida y dedicándose por completo a la fé.

Desde entonces, el mujeriego modenés renunció a su vida desenfrenada y en uno de sus viajes a Roma fue ordenado sacerdote. A su regreso a España dedicó gran parte de su fortuna y propiedades al mantenimiento y creación de órdenes religiosas, destacando especialmente la fundación de la Congregación de Indignos Esclavos del Santísimo Sacramento del Caballero de Gracia.

Jacobo Grattis murió en Madrid en 1619 y, aunque no vio construir el Oratorio, hoy esta calle paralela a la Gran Vía desde la que se puede acceder al templo lleva su nombre.

Historia del Oratorio del Caballero de Gracia

El templo del Oratorio del Caballero de Gracia, cuya entrada principal no se encuentra en la Gran Vía si no en una pequeña calle paralela que nace en la calle Montera, tiene su origen en una primera construcción religiosa iniciada en 1654, que sería derribada el siglo siguiente.

El edificio que podemos ver y visitar en la actualidad fue construido entre 1786 y 1794 y diseñado por Juan de Villanueva, responsable de otros edificios históricos de la ciudad como el Museo del Prado, aunque su aspecto exterior fue tomando forma más tarde y variando con el paso de los años. La fachada sur, la que da a la calle Caballero de Gracia, se reformó con un nuevo diseño en 1828, mientras que la que vemos en la Gran Vía se realizó hacia 1916, justo coincidiendo con los inicios de la renovación de la avenida. Fue a finales del siglo XX, alrededor de 1990, cuando se terminó la fachada que da a la gran vía con la unión superior de los dos edificios de vivienda que se encuentran a los laterales de la estructura tubular del templo.

¿Cómo es el Oratorio del Caballero de Gracia?

Además de las curiosidades de su fachada que da a la Gran Vía, su interior destaca por su calidad artística. Se trata de un pequeño templo, de estilo similar a una basílica romana, con una única nave y en la que destacan las columnas de granito de una sola pieza, la bóveda y las tallas de la Virgen del Socorro, firmada por Francisco Elías en 1825, y del Cristo de la Agonía, que según estudios es obra de Juan Sánchez Barba en 1650.

Interior del Oratorio del Caballero de Gracia.
Interior del Oratorio del Caballero de Gracia.

Paseando por su interior por los pasillos laterales formados por las columnas, llama especialmente la atención la gran iluminación provocada por la cúpula circular en su centro, similar a las basílicas romanas. También llama a la vista la vidriera tras el altar mayor representando la escena de la última cena.

Pese a no ser de un tamaño demasiado grande, dispone de un gran capital artístico. Especialmente merece la pena la pintura al fresco de la cúpula.

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