Si hay un municipio que encarna toda la tradición y la autenticidad de Lanzarote, más allá de sus espectaculares playas e impresionantes volcanes es, sin lugar a dudas, Teguise. La historia de la isla del fuego rebosa entre sus calles e impregna de autenticidad cada uno de sus rincones. No en vano fue capital burocrática y económica de Lanzarote hasta el siglo XVIII, sabiendo mantener esa personalidad a lo largo de los siglos hasta llegar a nuestros días para hacer que, cada visitante, se sienta enamorado de sus calles, plazas y edificios.

Cuando hablamos de Teguise como municipio, lo primero que debemos tener en cuenta es la concepción que los isleños tienen del término municipio. Teguise es el municipio más extenso de Lanzarote, abarcando diferentes villas y aldeas que van desde la costa oeste (incluyendo la playa de Famara) hasta la costa este (incluyendo Costa Teguise). Tiene una extensión de más de 260km² (Barcelona tiene poco más de 100km² y Sevilla 140km²), aunque la mayor parte de la misma es desierto y malpaís (lava volcánica). Lo que habitualmente se conoce como Teguise hace referencia a la Villa de Teguise núcleo histórico del Municipio, cuyas calles mantienen todo el encanto de la tradición de los siglos.

Historia de Teguise

Plaza de la Constitución en la Real Villa de Teguise.
Plaza de la Constitución en la Real Villa de Teguise. Foto de Jesús García

Teguise es, sin lugar a dudas, el municipio conejero (lanzaroteño) que goza de la más rica historia y tradición en sus calles. Cabe destacar que la isla de Lanzarote fue la primera en ser colonizada por los navegantes europeos, probablemente por ser la situada más al norte y más cercana al continente. Entre 1320 y 1339, el navegante italiano Lancelotto Malocello llega a Lanzarote y la ubica por primera vez en los mapas occidentales, poniéndole su nombre. Sin embargo, no llegó más allá y apenas estableció contacto con los aborígenes. No fue por lo tanto hasta 1402 cuando Jean de Bethencourt arribó a Lanzarote y sometió a Guadarfía, el rey guanche de la isla, anexionándola al Reino de Castilla.

Lo que actualmente conocemos como Real Villa de Teguise es, probablemente, el primer poblado occidental que se forma en la isla, levantándose sobre la Gran Aldea de los majos de Lanzarote (como se conoce a los antiguos habitantes de la isla). El lugar recibió el nombre de Teguise en honor a la princesa Teguise, hija del rey Guadarfía y esposa de Maciot de Bethencourt, sobrino de Jean de Bethencourt.

La ciudad se estableció entonces como principal núcleo urbano de la recién colonizada isla, consiguiendo un próspero devenir fruto de las rutas comerciales que pasaban por sus aguas, especialmente desde el establecimiento del comercio regular entre américa y España. Debido a este rápido crecimiento y a la lejanía de sus protectores occidentales, sufrió continuos ataques de piratas y corsarios, motivo por el cual se establecieron numerosas torres vigías y fortalezas de defensa. Una de estas fortalezas, conocida como castillo de Santa Bárbara, se puede visitar en la actualidad, albergando precisamente un museo sobre la piratería.

Con el paso del tiempo, la creciente influencia económica y administrativa de Arrecife como puerto de entrada a la isla, hicieron que las tornas cambiaran y la capitalidad de la isla finalmente se estableciera en el floreciente municipio costero. Gracias a esto, fue precisamente Arrecife el punto de más crecimiento demográfico, permitiendo a Teguise y, especialmente, a la Villa de Teguise mantenerse anclada en el tiempo y ofrecer en la actualidad uno de los más fieles reflejos de cómo era Lanzarote hace algunos siglos.

¿Qué es la Real Villa de Teguise?

Vista del centro de Teguise desde el Parque de la Mareta.
Vista del centro de Teguise desde el Parque de la Mareta.

Aunque comúnmente llamada simplemente Teguise, la realidad es que lo que todo el mundo conoce como el pueblo más encantador de Lanzarote es realmente la Real Villa de Teguise, el núcleo urbano principal del municipio más extenso de la isla, esta vez sí correctamente llamado Teguise, que abarca desde la costa norte (Playa de Famara) hasta la costa este (Costa Teguise).

La Real Villa de Teguise, antigua capital de la isla, es la verdadera esencia de Lanzarote. Si la lava de los volcanes marca su orografía tanto como el turquesa de sus aguas su perfil, la esencia de la tradición la marcan las calles y edificios tradicionales que componen esta encantadora villa en el centro de Lanzarote. Su animado casco histórico está plagado de edificios cargados de historia, arquitectura tradicional de la isla, tiendas de artesanía, buenos restaurantes con comida local y todo tipo de precios y, para rematar, un tradicional mercado al aire libre que llena de magia sus fines de semana.

¿Dónde está y cómo llegar a la Real Villa de Teguise?

Calle típica de la Villa de Teguise, con la particular fisonomía lanzaroteña.

La Real Villa de Teguise, el corazón del conocido como municipio de Teguise se encuentra en la zona interior de Lanzarote, justo al norte de Arrecife. Se encuentra algo apartado de la carretera principal de la isla del fuego (la LZ-1), aunque gracias al contenido tamaño del territorio y al buen estado de sus carreteras, puedes plantarte en el centro histórico de Teguise relativamente rápido desde casi cualquier punto de Lanzarote. No en vano se encuentra situada a apenas 12 kilómetros de Arrecife, 20km de Puerto del Carmen, 45km de Playa Blanca y 10km de la Playa de Famara.

En coche de alquiler, el método de transporte más habitual entre los que visitan la isla, las distancias se convierten en tiempos de entre 15 y 40 minutos, siendo esta última referencia el tiempo estimado en llegar desde la zona turística de Playa Blanca y Playa Flamingo, al sur de Lanzarote y el punto más alejado de Teguise. Para llegar a este pueblo que es considerado como el alma y la tradición de Lanzarote, tan sólo deberemos poner la referencia en nuestro navegador y dejarnos llevar, pero para que nos sirva de referencia existen tres carreteras que nos llevarán hasta las inmediaciones de este coqueto pueblo de calles estrechas y casas blancas típicas de Lanzarote. Viniendo desde el sur podemos optar por la la LZ-30 que sale desde Uga (la recomendada si vienes desde la zona de Playa Blanca) y que además te llevará a través de los terrenos de viñedos de La Geria. Por otro lado, si vienes desde Puerto del Carmen lo recomendable es coger hacia el norte por la LZ-35 que atraviesa Tías para finalmente enlazar con el tramo final de la LZ-30. Si por el contrario vamos desde la capital Arrecife, deberemos salir de la ciudad por la LZ-1 para luego retirarnos de la carretera principal a la altura de Taniche para encaminarnos por la LZ-10 hasta el encantador pueblo.

A la hora de aparcar, si vas en un día normal no deberías de tener problemas en aparcar en alguno de los aparcamientos que hay habilitados en el centro del pueblo o incluso en alguna de las calles que lo rodean. En cambio, la cosa cambia si decides acudir al popular mercado al aire libre que se celebra cada domingo. Se trata de un atractivo imprescindible de Teguise pero al que, igual que tu, acuden todos y cada uno de los turistas que se encuentran alojados en todos los puntos de la isla. Por lo tanto, a las caravanas que te encontrarás para llegar deberás sumarle los posibles problemas para aparcar. Sin embargo el ayuntamiento, sabiendo del increíble atractivo, ha creado una serie de aparcamientos que por poco menos de 2 euros podrás usar sin límite de tiempo. Eso sí, intenta madrugar y no te quedes en los primeros que veas, intenta llegar lo más cerca posible del casco histórico, porque en muchas ocasiones los coches van aparcando siguiendo las indicaciones de los empleados públicos y se van quedando vacíos los más cercanos

Al tratarse de uno de los principales puntos turísticos de la isla de Lanzarote, también está bastante bien comunicado mediante guagua (autobuses), aunque con todas las limitaciones que ya hemos comentado anteriormente. Para llegar a la Real Villa e Teguise podremos coger alguna de las siguientes líneas:
Línea 07: Arrecife – Teguise – Jardín de cactus – Punta de Mujeres – Haría
Línea 31: Costa de Teguise – Teguise – Caleta de Famara
Línea 33: Tiagua – Caleta de Famara – Teguise – Costa de Teguise
Línea 52: Tinajo – Tiagua – San Bartolomé – Arrecife – Teguise

Plano de la Villa de Teguise

Mapa de la Villa de Teguise, en Lanzarote.
Mapa de la Villa de Teguise, en Lanzarote.
Mapa-Villa-de-Teguise.pdf (5 descargas)

¿Qué ver en la Real Villa de Teguise?

Todas las cosas que podemos ver en la Real Villa de Teguise se encuentran principalmente en su centro histórico y van, desde estrechas calles con encanto hasta edificios históricos, incluyendo un antiguo castillo que existe a las afueras del pueblo que servía como protección frente a los piratas y que actualmente funciona como museo de la piratería, además de ofrecer algunas de las mejores vistas del interior de Lanzarote.

Palacio de Spinola y museo del Timple

Palacio de Spinola y actual museo del Timple en Teguise.

El Palacio de Spinola es uno de los edificios más grandes y populares de Teguise. Fue construido a finales del siglo XVIII y se encuentra situada en la plaza de San Miguel. Fue conocido por ser antiguamente la casa de las Inquisidoras, perteneciendo a la orden dominica pasando posteriormente por las manos de diferentes familias de señores y familias pudientes hasta que finalmente fue vendida, a principios del siglo XX, a la familia de artistas llamada de apellido Spinola, nombre con el que se le conoce actualmente. Su interior cuenta con una interesante estructura, donde destaca su fachada, la monumental puerta y el patio central. En los años 70, fue restaurado y decorado por el célebre artista, César Manrique.

Este importante edificio en la Real Villa de Teguise tiene además el honor de albergar el Museo del Timple, uno de los mejores lugares donde conocer el folklore canario y de Lanzarote a través del Timple, su tradicional instrumento musical de cuerda.

El timple canario es un instrumento de cuerda de pequeño tamaño, a medio camino entre un ukelele y una guitarra. Suele medir alrededor de 60 centímetros y posee una caja de resonancia alargada y con forma abombada, similar a una joroba, en su parte trasera. Se caracteriza por ser un instrumento agudo, muy sonoro y cuya función tradicional es la de servir de acompañante, aunque actualmente, está cobrando especial protagonismo, sobre todo, gracias a la labor de una nueva saga de timplistas. Se podría decir que, pese a no ser el instrumento musical más antiguo de Canarias (lejos quedan otros instrumentos de origen aborigen), se ha erigido como un símbolo de la tradición canaria, estando su uso íntimamente relacionado con las fiestas populares, las romerías y las parrandas.

La Casa-Museo del Timple es un espacio que aúna las funciones de museo, centro de estudios y espacio cultural, con el objeto de divulgar, conservar y estudiar la cultura tradicional de Canarias, teniendo como eje central el que viene a ser uno de los instrumentos musicales más representativos del archipiélago. El elemento principal de la casa-museo una exposición para mostrar algunas de las más importantes variedades del instrumento a lo largo de la historia, enmarcando su uso en el floklore popular gracias a otros instrumentos similares que existen en el mundo. Además, la muestra se completa con un recorrido a través del proceso del proceso de fabricación y de las tradiciones más auténticas de la isla y del archipiélago.

Mercadillo de Teguise

Algunos visitantes detenidos en uno de los puestos del Mercadillo de Teguise.
Algunos visitantes detenidos en uno de los puestos del Mercadillo de Teguise.

Todos los domingos por la mañana, la habitual calma y tranquilidad que existe en la Real Villa de Teguise deja su lugar al alboroto, bullicio y ajetreo del Mercado Artesanal de Teguise, el más importante de las Islas Canarias y uno de los principales focos de interés del pueblo tradicional que mejor representa el alma de Lanzarote. Sus plazas se llenan de vida gracias a numerosos puestos de artesanía que ponen a la venta todo tipo de cerámicas, cestas o productos de marroquinería, sin olvidar algunos de los más tradicionales productos naturales y de alimentación tales como quesos, vinos y elaborados a base de cactus y aloe vera, además de muchos otros puestos que representan a la perfección la tradición canaria y de Lanzarote en especial. Algunos de los más conocidos artistas de la isla (y algunos no tanto pero también de gran talento). En resumen, se trata de una oportunidad única de conocer el mercado al aire libre más representativo de las islas canarias a la vez que consigues algunos de sus productos más tradicionales. Eso sí, si prefieres pasear tranquilamente, comer en alguno de sus restaurantes o visitar alguno de sus edificios más representativos, te recomendamos que visites la Real Villa de Teguise de Lunes a Sábado.

El mercado de Teguise fue instaurado en 1982, siendo destinado en un principio como un punto de venta directo para que agricultores y artesanos de la isla pudieran disponer de un espacio para dirigirse sin intermediarios a sus clientes. Comienza con tan sólo 16 puestos de artesanía en la Plaza de San Miguel, pero pronto comienza a ganar protagonismo hasta el punto de que en 1996 ya son 480 puestos los que participan en su celebración cada Domingo, siendo visitado en la actualidad por más de 50.000 visitantes cada año. Suelen formarse largas caravanas de vehículos las mañanas dominicales, especialmente según se va acercando la hora de comer.

El mercado de Teguise está abierto todos los domingos del año entre las 9 de la mañana y las 2 de la tarde sin ningún punto concreto de celebración, todo el propio pueblo se convierte en un mercado. Las tiendas salen a la calle con puestos y tenderetes, además de los montados por los agricultores con productos traídos directamente de las fábricas y los puestos montados por artesanos de todas partes de la isla. Incluyendo también los bares y restaurantes, que además de sus salones ofrecen este día también diferentes platos tradicionales para comer en la calle o llevar en tu paseo por el mercado. Para acompañar todo esto y mejorar todavía más el ambiente, el ayuntamiento organiza cada domingo diferentes espectáculos y actuaciones de música en vivo en diferentes calles y plazas de la Real Villa de Teguise.

Si vienes en coche es probable que encuentres bastante afluencia en las carreteras, pero se habilitan aparcamientos regulados en la inmediaciones del casco histórico. ¡Recomendable madrugar! Y también apostar por almorzar temprano (o reservar con bastante antelación) para no encontrarte todos los restaurantes llenos.

Castillo de Santa Bárbara y museo de la Piratería

Castillo de Santa Bárbara y actual museo de la Piratería de Teguise.
Castillo de Santa Bárbara y actual museo de la Piratería de Teguise.

El Castillo de Santa Bárbara corona imponente una de las elevaciones de terreno que podemos ver desde casi cualquier punto de la Real Villa de Teguise. No en vano es la construcción de carácter militar más antigua de la isla con un origen que proviene de mitad del siglo XVI, cuando Sancho de Herrero lo edificó en lo alto de la Caldera de Guanapay. Sin duda se trataba de un lugar estratégico cuya altura y posicionamiento permitía la vigilancia de gran parte del territorio y las costas lanzaroteñas, principalmente del acecho constante de los piratas que, desde antes incluso de convertirse en punto de paso de las rutas del oro de américa hacia España, azotaban a los habitantes de todo el archipiélago. Debido a esta función de defensa militar contra la piratería, actualmente el Castillo de Santa Bárbara ha sido restaurado y funciona como un interesante y divertido museo apto para todos los públicos que nos muestra la historia de la piratería y su relación con las Islas Canarias.

Pese a su gran interés histórico y arquitectónico, durante gran parte del siglo XIX la fortaleza se encontró en desuso y completamente abandonada, llegando incluso a ser usada como palomar militar. Sin embargo, gracias a la asociación Amigos de los Castillos de Lanzarote, a partir de 1960 comenzó un proceso de restauración y conservación que desembocó en su uso como museo. Primero, en 1991 albergó un museo sobre la emigración canaria hacia América, para finalmente pasar a ser gestionado por el ayuntamiento de Teguise y albergar el actual Museo de la Piratería desde 2011.

Como Museo de la Piratería destaca su descripción histórica a través de la historia de la piratería en la isla de Lanzarote y en todo el continente canario, con reproducciones de armas típicas de los piratas y corsarios (pistolones, sables y cañones), así como reproducciones de algunos de los barcos piratas más famosos de la historia. Además de su contenido cultural, no dejes de subir a la parte superior del castillo, desde la que se puede obtener una vista panorámica de toda la Caldera de Guanapay.

Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe

Iglesia de Guadalupe en la Villa de Teguise.
Iglesia de Guadalupe en la Villa de Teguise.

Situada en pleno centro de la Real Villa de Teguise, justo en la Plaza de la Constitución al lado contrario que el Museo del timple (Palacio de Spinola), esta imponente construcción católica destaca por reflejar las típicas características de la arquitectura lanzaroteña (paredes blancas en contraste con el color oscuro de la piedra) en una iglesia parroquial. De estilo neogótico, data del siglo XVI, aunque ha sido constantemente reconstruida y reformada debido a los continuos saqueos e incendios que ha sufrido a lo largo de su historia. En la actualidad destacan sus paredes blancas que contrastan con su imponente torre de piedra roja y negra. En la actualidad se la considera iglesia matriz de la isla, y por tanto es la que contiene un mayor patrimonio artístico y eclesiástico. Su interior es austero, con arcos de medio punto y una serie de retablos realizados en escayola que le dan un aire especial alejado de las clásicas iglesias históricas que podemos encontrarnos en la mayoría de ciudades europeas.

Casco Histórico de Teguise

El popular Callejón de la Sangre, uno de los rincones con más encanto de Teguise.
El popular Callejón de la Sangre, uno de los rincones con más encanto de Teguise.

Pasear por el casco histórico de la Real Villa de Teguise es un viaje en el tiempo varios siglos al pasado, descubriendo una arquitectura y fisonomía de otra época en la que todavía conservaba el poder político y económico de Lanzarote, antes de que estos fueran trasladados a la nueva capital, Arrecife. Recorriendo sus calles a pie, dejándose perder entre calles de fachadas blancas y piedra negra podremos descubrir callejones con historia como el de la Sangre y, sobre todo, un pueblo anclado en otro siglo y que mantiene todo el encanto que lo convierte en uno de los pueblos más bonitos de las Islas Canarias.

La fisonomía arquitectónica de Teguise es de otra época. Estamos ante una ciudad anclada en los siglos XVIII y XIX, momento en el que cedió la capitalidad insular a Arrecife, perdiendo su auge económico y sumiéndose en una profunda crisis que provocó un estancamiento constructivo y de desarrollo urbanístico que ha hecho que se conserve, hasta nuestros días, prácticamente como se la conocía en aquellos momentos.

Además de los edificios históricos que hemos nombrado, tales como el Palacio de Spinola o la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, ambos en la Plaza de la Constitución, especial interés histórico tiene el denominado Callejón de la Sangre, ubicado al nordeste de la iglesia. Debe su actual nombre a la violenta incursión norteafricana de Calafat, en septiembre de 1569, que ocasionó saqueos, incendios y secuestros. Aunque en muchos lugares estas escenas no se pudieron evitar, en este callejón se repelió la invasión, dándose una victoria por parte del vecindario de la Villa de Teguise.

¿Qué ver cerca de la Real Villa de Teguise?

Como venimos diciendo, aunque comúnmente se conoce a la Real Villa de Teguise simplemente con el nombre de Teguise, en realidad esta nomenclatura se refiere al municipio (o región) más grande de la isla de Lanzarote y que, por tanto, tiene muchos otros atractivos más allá de la propia Villa de Teguise.

Jardín de Cactus

Espectacular Jardín de Cactus de Lanzarote, diseñado por César Manrique.
Espectacular Jardín de Cactus de Lanzarote, diseñado por César Manrique.

En el Pueblo de Guatiza, a unos 10 kilómetros de la Villa de Teguise en dirección al norte por la LZ-1, se encuentra el Jardín de Cactus, uno de los siete Centros de Arte, Cultura y Turismo de Lanzarote. Se trata de un impresionante museo creado por el omnipresente César Manrique sobre una antigua cantera de extracción de ceniza volcánica que posee una superficie total de más de 5.000 metros cuadrados con 1420 especies diferentes de cactus con un total de casi 10.000 plantas diferentes. Todo ello con el exquisito gusto de Manrique que compagina a perfección la utilidad turística con el respeto por el paisaje y la cultura de la isla. El resultado es una especie de anfiteatro romano por cuyas terrazas perderse entre sorprendentes especímenes vegetales. Además de la propia exposición contiene una original tienda y un bar-cafetería.

Fundación César Manrique

Jardín exterior de la Fundación César Manrique.
Jardín exterior de la Fundación César Manrique.

En el pueblo de Tahíche, a apenas 7 kilómetros de la Villa de Teguise en dirección a Arrecife, se encuentra la Fundación César Manrique, cuyo principal cometido es estudiar, conservar y difundir la historia del artista más importante de Lanzarote. Está situada en una de las más peculiares viviendas en las que vivió el propio artista, que fue construida en 1968 tras su paso por Nueva York. Se trata de una singular vivienda está situada en medio de un río de lava frío y negro causado por las erupciones de 1730 y 1736. La visita a la vivienda del artista permite conocer en primera mano la arquitectura tradicional de Lanzarote, aunque siempre con la particular visión de su creador. Sin embargo, lo más espectacular del edificio es su planta sótano, que se construyó aprovechando el espacio de cinco burbujas volcánicas naturales que se conectaron entre sí mediante pasillos excavados en la lava. A este nivel encontramos también un jameo (cueva volcánica sin techo) que hace las veces de patio y que dispone de una espectacular piscina al aire libre.

Playas de Teguise

Debido a su gran extensión como municipio, dentro del ámbito territorial de Teguise se encuentran algunas de las más impresionantes playas de Lanzarote.

Playa de Famara, la mejor playa en el norte de Lanzarote

Característico reflejo del risco de Famara en el agua durante la marea baja en la playa del mismo nombre.
Característico reflejo del risco de Famara en el agua durante la marea baja en la playa del mismo nombre.

Cobijada por el risco montañoso que acoge el punto más alto de la isla, Peñas del Chache (670 metros). Famara es una de las estampas paisajísticas más impactantes de la isla. Con sus más de seis kilómetros de arena limpia y dorada, que abarcan desde el encantador pueblo surfero de Caleta de Famara hasta el enorme risco del mismo nombre, esta espectacular playa prácticamente virgen es uno de los principales atractivos del norte de Lanzarote y uno de los máximos exponentes para los deportes acuáticos que podrás encontrar en la isla del fuego. Sus impresionantes vistas, con la Isla de la Graciosa al fondo, su arena limpia y sus aguas salvajes hacen de su visita algo obligatorio para todos los visitantes de Lanzarote. Se puede decir, además, que existen dos Famara, una con la marea alta y otra con la marea baja (o vacía, como dicen los isleños). Y es que si ya con la marea alta es una playa espectacular, cuando la arena gana terreno al océano se forma una especie de película fina de agua de una gran extensión que hace el efecto de espejo permitiendo unas vistas impresionantes y unas fotografías espectaculares con el reflejo del risco.

Playas de la Costa Teguise

Playa de las Cucharas, el corazón de las playas de Costa Teguise.
Playa de las Cucharas, el corazón de las playas de Costa Teguise.

Costa Teguise es considerada la zona turística menos turística de Lanzarote. Esto es debido a que, pese a estar pensada para la explotación turística, esta localidad costera al norte de Arrecife es uno de los lugares favoritos para los habitantes locales que escapan de la capital en busca de zonas más amplias y ajardinadas, sin renunciar a los servicios de una zona urbana. Sus playas combinan las lenguas de arena más amplias con otras coquetas calas de menor tamaño, aunque en todas ellas predomina el ambiente deportivo, con numerosos corredores, ciclistas y surferos. Por regla general se trata de playas protegidas del viento y que, al ser playas urbanas, cuentan con todo tipo de servicios: baños, vestuarios, restauración, comercio, duchas, aparcamiento…

La Graciosa, las mejores playas vírgenes de Lanzarote

La famosa Playa de las Conchas, en La Graciosa, con la isla de Montaña Clara al fondo.
La famosa Playa de las Conchas, en La Graciosa, con la isla de Montaña Clara al fondo.

¿Te imaginas una pequeña isla apenas habitada, sin carreteras asfaltadas y que únicamente podrás recorrer a pie, bicicleta o todoterreno de alquiler? ¿Y si además dispone de algunas de las mejores playas de las Islas Canarias? Pero es que además debes saber que para llegar a La Graciosa únicamente podrás ir en barco, ya sea una excursión en catamarán o usando la línea de ferries llegan desde un pequeño puerto al norte de Lanzarote. Sí, este paraíso existe y se llama La Graciosa, la octava isla de las Islas Canarias y la más desconocida de todas. Además, por encima de todo, lo que más destaca en ella son sus playas vírgenes para todos los gustos. Aunque parezca mentira, incluso encontrándose en otra isla, La Graciosa pertenece al municipio de Teguise.

Artículo anteriorVisitando el Parque Nacional de Timanfaya
Artículo siguienteFundación César Manrique: La Casa del Volcán y la Casa del Palmeral

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.